Google+ Descuento de pagarés

Aplicaciones derivadas de las operaciones de descuento

En anteriores artículos hemos hablado de la importancia de contar con unos adecuados niveles de tesorería. Concretamente nos hemos centrado en el descuento de pagarés. Recordemos que al descontar, estamos anticipando el flujo monetario asociado al pagaré respecto a la fecha de vencimiento que el emisor del mismo ha fijado. A cambio de recibir el importe nominal tendremos que hacer frente al correspondiente tipo de descuento y comisiones derivadas que establezcan las entidades con las que estemos trabajando para realizar este descuento.


Por lo tanto, nuestra tesorería aumentará. Por supuesto, si hemos procedido a realizar este tipo de operación, es porque deseamos mejorar la situación de nuestra tesorería, un escenario habitual en tiempos de crisis. No obstante, aunque tengamos una liquidez suficiente para realizar las actividades diarias de nuestra empresa una vez realizado el descuento solicitado, puede que incluso nos encontremos con un pico de tesorería al que es posible sacar partido, ya que sin ser demasiado abultado en cuanto a cantidad para destinarlo a inversiones temporales para obtener rentabilidad, puede utilizarse para no dejar el dinero ocioso en la caja en otro tipo de operaciones. Hoy nos centraremos en un mecanismo relacionado con la actividad comercial.

                      
En primer lugar, podemos negociar con nuestros proveedores la fijación de rappels sobre compras (o intentar llegar al volumen acordado si ya se ha negociado un sistema de rappels por volumen de compra) que aminorarán la factura final por abastecernos. Recordemos que un rappel sobre compra se aplica como un aliciente al adquirir o alcanzar cierto volumen de mercancías. Por este motivo, puede ser interesante realizar un pedido lo suficientemente grande como para acceder a este tipo de descuentos.

Por supuesto, no podemos lanzarnos a realizar esta acción sin tener en cuenta la propia coyuntura, estructura y funcionamiento de nuestra empresa. Tenemos que valorar el propio ciclo de rotación de nuestros productos y su demanda, ya que el hecho de tener en el almacén una mercancía a la que no se le va a dar salida en los tiempos medios habituales, puede llegar a salirnos caro.

Otro aspecto a valorar, es el propio coste financiero que puede tener toda la operación en su conjunto, es decir, hay que tener en cuenta el coste de nuestra propia financiación. No sería razonable proceder con esta operativa si la operación de descuento va a ser más gravosa que los beneficios derivados de la compra realizada. De esta forma, aunque en principio nos pueda resultar atractiva esta opción, debemos comparar el coste que se asumirá con el beneficio que se obtendrá.

Como hemos visto, esta es una posible alternativa (como ya hemos comentando, en el caso de que no nos interese invertir por cuestiones de cuantía o plazos, en productos financieros para obtener rentabilidad u otro tipo de inversiones que analizaremos próximamante) ante un pico de tesorería. En posteriores artículos comentaremos otras alternativas posibles, que como siempre deberán ser evaluadas según las necesidades y características de nuestra propia empresa.