Google+ Descuento de pagarés: ¿Qué es un pagaré?

¿Qué es un pagaré?

Si bien hemos realizado ya una pequeña explicación acerca del descuento de pagarés, hoy daremos un pequeño paso atrás para explicar qué es un pagaré. La razón para hacerlo con posteridad a la explicación del descuento es que hemos dado por asumido que es un medio para afrontar obligaciones de pago ampliamente conocido en el tejido empresarial. Pero siempre hay casos en los que se desconoce el método, sobre todo en empresas muy pequeñas que siempre han exigido pagos inmediatos o con operaciones más conocidas en ámbitos domésticos como puedan ser transferencias o el uso de cheques.

Por supuesto el uso del pagaré puede ampliar los horizontes de nuestra gestión dado sus repercusiones sobre la liquidez de la empresa. El pagaré puede ser definido como un título de crédito en el que su emisor se obliga a realizar un determinado pago según la fecha reflejada en el propio documento. Por tanto la característica más destacable de esta medio de pago es que permite retrasar el propio pago. La consecuencia inmediata es un mayor margen de maniobra para la empresa que lo emite, ya que puede disponer de recursos que en el caso de atender el importe de forma inmediata no dispondría.

Por parte del beneficiario, de una forma implícita se está asumiendo un riesgo, ya que llegada una fecha de vencimiento, el pagaré puede resultar impagado. La falta de liquidez en este tipo de operaciones puede verse aliviada al descontar los pagarés, tal y como ya comentamos en el siguiente enlace. Hay formas de minorar el riesgo en las actividades de descuento tal y como indicaremos en próximos entradas en las que trataremos los descuentos con y sin recurso.

En cuanto al propio documento, como beneficiarios hay ciertos aspectos que deben llamar siempre nuestra atención. Es indispensable que se refleje de forma inequívoca que se trata de un “Pagaré”. Es también muy importante que al admitir un pagaré nos fijemos en la fecha de vencimiento, de emisión y el lugar donde se ha emitido, así como la firma. Debemos revisar la moneda del pago y por supuesto el importe, teniendo en cuenta que la cantidad que se refleja en letras tendrá prioridad en caso de que no coincida con la reflejada en caracteres numéricos (una fuente de posibles problemas ya que un cliente con malas intenciones nos puede asegurar que por un error ambas cantidades no coinciden pero que los caracteres numérico será la que sea tenida en cuenta).

Ante cualquier duda o deficiencia que advirtamos, lo recomendable es no aceptar el pagaré hasta que cualquier fallo sea subsanado por el emisor. Nada más desagradable que descubrir días después de haber aceptado el documento, que el pagaré tiene una fecha de vencimiento que no es la acordada o el importe es incorrecto. Aunque no es lo habitual, muchos clientes con pocos escrúpulos utilizan pequeños (o grandes) errores para retrasar todavía más sus obligaciones hasta que solucionan el problema.