Google+ Descuento de pagarés: Introducción al factoring

Introducción al factoring

A lo largo de una primera serie de entradas hemos comentado que el descuento de pagarés es un método que puede resultar muy eficaz para obtener dinero líquido para la empresa en periodos muy cortos. No obstante hay otras alternativas para mejorar la tesorería, que pueden usarse además de forma complementaría. Por ejemplo, el factoring.

Pero antes permítanos recodarle que en el siguiente artículo puede encontrarse información general sobre qué es un pagaré, ya que como hemos comentado, es posible combinar varios métodos en caso de que nuestros clientes no paguen a través de pagarés y utilizar otras operaciones para mejorar el circulante.

En cuanto al factoring, a modo introductorio, podemos decir que se trata de recibir de forma puntual o anticipada, uno o varios pagos de forma parcial o total por los servicios o ventas relacionadas con la actividad comercial desarrollada por la empresa con sus clientes. Para ello se acude a una entidad financiera que gestionará toda la operación, como siempre, dichas gestiones tendrán un coste que deberemos evaluar.

Las ventajas son evidentes ya que nos aporta la liquidez necesaria para un buen funcionamiento operativo de la empresa. Además la propia entidad financiera pasará a gestionar el cobro de las facturas emitidas. No hay que menospreciar este último punto ya que puede liberarnos de una carga de trabajo considerable.

Al igual que el descuento de pagarés, existen dos opciones diferenciadas, factoring con recurso o sin recurso.  Con el factoring con recurso se traslada a la entidad el riesgo crediticio asociado a la operación, por lo que el riesgo por impago. La modalidad contraria no cubre este riesgo, siendo nuestra empresa la que asume los riesgos aunque en la entidad financiera gestionen todo el proceso.

La principal desventaja en estas operaciones es el coste financiero que puede representar ya que dejando de lado el porcentaje sobre la factura a pagar (sobre todo si se tiene en cuenta el plazo desde que se abona el dinero en cuenta hasta que se hace efectivo el pago de la factura por parte del cliente)  pueden incluirse distintas comisiones por estudio tanto de las operaciones como de las propias empresas involucradas. Además hay que tener en cuenta que las entidades financieras pueden poner impediments a muchas empresas a las que se emiten factura por cuestiones de tamaño o peso específico, ya que siempre preferirán trabajar con grandes empresas y de solvencia contrastada para asegurar al máximo los cobros, evitando impagos o gestiones largas.

En próximas entradas continuaremos comentando más opciones para hacer más llevadera la gestión de la tesorería y los niveles de liquidez de las pymes.